miércoles, 26 de agosto de 2009

Despiole generacional

Una vez más se instaló en la agenda pública el tema del alcohol entre los jóvenes. La problemática volvió a resonar en los medios cuando el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, impulsó límites a los boliches para reducir el excesivo consumo. Lo que genera preocupación constante es que, según encuestas realizadas este año, el 92% de los adolescentes de menos de 18 años toma bebidas alcohólicas o, aunque sea, probó una vez. Son menores, tienen acceso al alcohol y abusan de ello.

Si bien Scioli habló de un abordaje integral, lo que más hizo ruido fue el análisis para fijar un horario tope en las discotecas. En ese sentido, existe una realidad y es que los menores no pueden estar en un boliche después las 12 de la noche. Sin embargo, todo aquel que frecuenta los locales nocturnos sabe que, en la gran mayoría, se evade el control de la edad de los que ingresan. Inclusive, si se conoce a algún empleado, es posible pasar sin que nadie pida el documento. Una vez adentro, todos tienen libre acceso a la barra.

Por otro lado, el mismo ex jefe de gabinete, Sergio Massa, lo reconoció: el mayor consumo de alcohol, no sólo entre los menores, se da en la previa. Ahí hay una debilidad en el control ya que, además de que en los grupos de amigos es muy factible que haya alguien mayor que pueda comprar sin problemas en un supermercado, existen los deliverys que tampoco verifican a quién le venden y los maxiquioscos que no respetan la reglamentación que establece que tienen prohibido vender bebidas alcohólicas pasadas las 23.

Tras la reunión con los dueños de las discotecas este lunes, finalmente se acordó no limitar el horario de los locales bailables y se anunció que se “profundizarán los controles en la previa”. Para eso habrá verificaciones en las puertas de los boliches y más inspecciones en quioscos, estaciones de servicio y almacenes. Algo que debería ser habitual pero no lo es.

De todas formas, para mitigar este flagelo que cada año se cobra la vida de 1000 personas solamente en Buenos Aires, consecuencia de peleas o accidentes de tránsito, es necesario no sólo el compromiso de las autoridades sino también el de la sociedad entera.

2 comentarios:

Lucas dijo...

El final es lo más acertado de todo. Hay una cultura alcohólica del "no pasa nada si tomo". Mientras no haya conciencia va a seguir existiendo el problema. Todo en exceso hace mal. También estaría bueno que no se concentre este problema solamente en los jóvenes. Tema compleja.
Saludos!

Nadie Nunca Nada dijo...

Pancitos corazón.
Saludos, también te sigo desde la primera hora.-