miércoles, 4 de enero de 2012

Dans le métro


Ah... el subte... Mi medio de transporte público predilecto.
Qué bella jungla en el subsuelo metropolitano... Los reiterados conflictos gremiales, las demoras injustificadas, las suspensiones de servicio inesperadas porque una vieja se desmaya en el andén, la asquerosa hora pico, los calorones y el olor a meo insoportable en la línea B o el hacinamiento en la estación Catedral de la D, los vagones vintage de la A que se sacuden como cajas de zapatos, los boleteros que alegan tendinitis y no cargan las tarjetas, los afiches sindicales que meten más miedo que la mafia china, las curvas violentas de la C, el que se hace el capo y no se agarra y pisotea los pies ajenos, los pungas siempre firmes junto a las damas desprevenidas, los vendedores ambulantes que encajan sus productos inútiles sobre los regazos, los mendigos con olor a chivo, el chiflado que nunca falta, los chiquitos que hacen malabares o cantan reggaeton a los gritos y piden aplausos a cambio de unas monedas, el que usa la estrategia de extender la mano también a cambio de unos centavos, el kioskero de Independencia que escucha reggae, los hermosos músicos que logran desatenderme de mis auriculares o lectura, los encantadores murales de los pasillos a los que nadie les presta atención, los extranjeros despreocupados que sólo conocen la D, los que reconocen las líneas sólo por los colores, los que le temen a las combinaciones, los que se ponen nerviosos al momento de elegir una salida, los que corren y los que no, los que están de paseo y los que van a trabajar, los que nos reconocemos las caras por viajar a la misma hora y los nuevos...


Foto: Martín Comamala

lunes, 2 de enero de 2012

New Year's resolution

Otro año y Pancitos sigue, a veces abandonado, a veces recuperado. Me niego a dejarlo ir.
Por un 2012 con más posts. Salud!

miércoles, 26 de octubre de 2011

The Sketchbook Project

Por medio de Twitter llegué a esta iniciativa novedosa para quienes siempre andan mamarracheando algún anotador, cuaderno o Moleskine -si sos muy hipster y afortunado-.
Es sencillo. The Sketchbook Project crea un espacio para compartir la creatividad de todos. Anotándose en el sitio (y pagando una tarifa por participar), recibís un cuadernito en el que sos libre de hacer arte en la forma que te parezca. Una vez finalizado el proceso creativo, lo mandás a The Brooklyn Art Library, en New York, Estados Unidos y ellos se encargan de que estos miles de sketchbooks de todo el mundo que recibieron sean exhibidos en galerías y museos de los países más importantes. Es como el tour de una banda de rock, pero con cuadernos en lugar de rockstars.
Cuando termina el tour, los cuadernos entran en la colección permanente de The Brooklyn Art Library.
Cualquiera, en cualquier parte del globo, puede participar de este proyecto. Basta con entrar al sitio, elegir un tema sobre el cual vas a pintarrajear, completar tus datos, esperar el cuadernito y voilá.

2011 Sketchbook Project Tour Seattle from mightymoss on Vimeo.

viernes, 16 de septiembre de 2011

The Decemberists


Muy pocas veces escribo sobre música porque digamos que no sé nada y soy muy imparcial. Algo me gusta mucho -y lo amo con locura- o no me gusta nada -y lo ignoro-. Me limito a redactar crónicas bastante chotas de recitales a los que voy, que siempre quedan en las sombras de mi disco rígido. La objetividad, por supuesto, is out of the question.
Pero cuando descubro bandas bonitas siento la necesidad de expresárselo al mundo. Y para eso está el blog.
En esta oportunidad, debo decirles, estimados lectores invisibles, que no se deben ir de este mundo sin escuchar The Decemberists, una banda de indie folk de Oregon, Estados Unidos. Están desde el 2001 dando vueltas por el éter musical pero recientemente descubrí su último disco The King is Dead y no tiene desperdicio.
El folk estadounidense puede resultar monótono pero estos decembrinos tienen el toque indie justo que, en mi caso, es necesario para gustar. Acordeón, organito, voces certeras y el ritmo que te hace mover la patita.
Además, tienen una estética maravillosa. Si no, mirate los posters con que anuncian sus shows:


Me enamoraron. Como la música, que nos engatuza a todos, todos los días.
(Rolling Stone, in your face!)

jueves, 4 de agosto de 2011

Move

Las ganas de viajar...

MOVE from Rick Mereki on Vimeo.

miércoles, 27 de julio de 2011

No me ama

Me fascinan los cortos. No sé por qué. Y éste, del actor argentino Martín Piroyansky (parte de esta ya no tan reciente legión de jóvenes actores cool, medio hipsters) me pareció muy lindo.

NO ME AMA (SHE DOESN'T LOVE ME) from santiago capulos on Vimeo.

sábado, 25 de junio de 2011

Alpargatas cool, efecto solidario

Frecuento mucho (demasiado) Tumblr. Para quienes no lo conocen, es una plataforma en la que se pueden compartir fotos, videos y textos. Los tumblers que sigo por lo general suben fotos, por cual para mí esta especie de red social es como la evolución del fotolog que supimos conocer, sólo que en su versión norteamericanizada. Como nena que soy, sigo muchos de moda y desde hace un tiempo a esta parte noté que diferentes usuarios (yanquis, of course) comparten fotos de nuestras queridas y comodísimas alpargatas como la siguiente:


Me resultó curioso no sólo que un calzado así de tradicional haya llegado tan masivamente a la sociedad consumista norteamericana sino que, además, la etiqueta tuviese nuestra bandera. Por suerte está Google para sacarnos todas nuestras dudas: resulta que TOMS es algo así como un movimiento solidario.
En 2006, un norteamericano viajero, Blake Mycoskie, vino a Argentina y (no me consta cómo) entabló amistad con chicos de nuestro país, descubriendo que no tenían calzado para proteger sus pies. Decidido a ayudar, creó TOMS, una compañía que por cada par de calzado que se compra le da un par nuevo a un chico necesitado. Su iniciativa se amplió y ahora también con TOMS Eyewear, por cada par de lentes que se adquiere, la empresa le da asistencia oftalmológica a quien lo necesite en países en vías de desarrollo.
La cuestión es que ahora TOMS hace alpargatas y gafas cool y la juventud estadounidense parece haber comprado esta iniciativa con gusto. Es paradójico que un movimiento que tiene sus raíces en las diferentes situaciones de necesidad haya impuesto una moda, ¿no? Bienvenido sea.